La Calidad y la Salud: Consejos de salud

Todos nuestros productos, por su calidad y formulación, responden a las necesidades nutricionales básicas de los consumidores, si bien algunos de ellos, además ofrecen valores nutricionales específicos para personas que puedan tener necesidades especiales, tales como las de embarazadas, deportistas, niños, adolescentes, o mayores, así como las de algunas personas con determinadas intolerancias a algunos componentes habituales en los alimentos.

La calidad se aplica no sólo con criterios de salubridad, sino también con criterios de eliminación de los riesgos en las materias primas, en los procesos y en los servicios. Así, Grupo Leche Pascual desarrolla programas de seguridad alimentaria en todos sus proveedores de materias primas, ya sean en el sector primario agricultura como en el de ganadería, para garantizar las mejores condiciones de los productos desde la granja hasta su mesa. Invirtió más de 360 millones de euros en los últimos tres años en tecnología y fábricas más modernas para lograr duplicar los activos de la Compañía utilizando siempre la última tecnología disponible.

La calidad y la salud proyectada sobre los consumidores y clientes se traduce en que Grupo Leche Pascual se ha convertido desde una empresa de alimentación en una empresa de nutrición capaz de investigar e innovar continuamente sobre nuevos productos adaptados a los tiempos que vivimos.

Temas de salud

Adolescentes
Es la edad en la que producen las modificaciones más desafiantes dentro de nuestras vidas. Se define como la edad que cursa entre la aparición de los caracteres sexuales secundarios y el final de crecimiento del cuerpo, inicio de la madurez. Los cambios físicos y psicológicos son tan acusados que la dieta es fundamental para asegurar el éxito de los mismos y la prevención de la aparición de futuras dolencias. Las características más importantes son que tras un periodo de crecimiento lento y estable en el tiempo al final de la niñez se produce un aumento súbito del aumento de masa corporal, así como de la longitud del mismo, el estirón puberal. En las niñas acontece antes que en los niños. El aumento de masa es casi más importante que el aumento longitudinal del cuerpo. El acumulo de tejido magro, muscular, y de tejido graso es distinto para hombres y mujeres, es decir se modifica la composición corporal, lo que condiciona el aporte de nutrientes, ya que los tejidos magros, musculares, son los activos metabólicamente hablando. Pero los cambios sexuales también se pueden ver afectados por una dieta inadecuada pudiendo incidir sobre la correcta maduración sexual la carencia de ciertos minerales como el cinc. Por último otro factor importante es la diferente actividad física que se desarrolla por hombres y mujeres según su ritmo de maduración. En este capítulo estableceremos algunas pautas y recomendaciones dietéticas pero siempre desde el punto de vista de que están hechas para adolescentes sanos, y dentro de las recomendaciones generales de una dieta variada y equilibrada.
Las necesidades energéticas de esta edad son más altas que en cualquier otra etapa de la vida, y guardan una estrecha relación con los crecimientos y la actividad desarrollada. Las necesidades son distintas para chicos y para chicas. Hasta ahora han sido iguales pero entre los 11 y 14 años la diferencia es de 300 Kcal. día más para chicos y entre los 15 y los 18 de hasta 800 Kcal día. Pero es muy difícil establecer las necesidades por la amplia dispersión que existe en el proceso de maduración.

Es en esta etapa donde los aportes de proteínas son especialmente altos para cubrir las necesidades de aumento de estructuras y de talla y el aumento de masa muscular libre de grasa. Deben ser de alta calidad para aportar todos los aminoácidos esenciales. Las necesidades diarias para chicos van de los 45 g / día para los 11 a 14 años y los 59 g / día para los 15 a 18 años. En las chicas estas cifras son algo menores, 46 g / día y 44 g / día respectivamente. Este aporte debe estar acompañado de la suficiente energía para suministrar al proceso de construcción orgánico. Todos los lácteos, huevos y pescados, así como las carnes magras son las que debemos elegir para esta edad ya que son las que ofrecen mayor calidad biológica. Los alimentos de origen animal en esta etapa deben suponer el 20-30% de la ingesta total de energía.

Las grasas son también importantes como fuente de energía concentrada que suplementa la aportada por los hidratos de carbono. En esta etapa, caracterizada por el aumento de las estructuras orgánicas y los tejidos, las grasas son importantes por ser el componente principal de las membranas de las células y ser el vehículo de transporte de las vitaminas liposolubles. Para que sea correcta, la dieta debe aportar el 30 % de la energía total en forma de grasas cuidando que las saturadas no pasen del 10%, la monoinsaturadas estar entre el 10y el 15% y las poliinsaturadas el 10%.
En cuanto a los hidratos de carbono, es importante que aporten de forma continuada la energía diaria. Se recomienda que la ingesta de hidratos de carbono se encuentre entre el 50 y el 60% de la energía diaria total y para ello son ideales los cereales para el desayuno fortificados con vitaminas y minerales. Combinados en el desayuno con la leche, yogur líquido, BiFrutas y el zumo de frutas son una fuente esencial de energía duradera, minerales y vitaminas necesarios para toda la actividad que se está desarrollando en sus cuerpos. Además debemos prestar atención a los aportes de fibra para evitar posibles procesos de estreñimiento.

El colesterol no debe ser mayor de 300 mg día. Es importante que se cuide el consumo de alimentos industriales elaborados con grasas vegetales no identificadas por el alto contenido de saturados que poseen.
Esta etapa, como ya hemos visto, se caracteriza por ser muy anabólica, es decir, los procesos de construcción y síntesis de nuevos tejidos y estructuras es muy elevada. Para ello es necesario la energía y regulándolo todo e interviniendo en multitud de procesos están las vitaminas, en especial las implicadas en procesos del metabolismo energético como las tiamina, la riboflavina y la niacina. En esta edad son frecuentes los regímenes unilaterales, es decir la toma, desaconsejada siempre, de decisiones dietéticas vegetarianas en las que se pueden dar con facilidad carencias importantes de vitamina B12. La vitamina A siempre aumenta sus requerimientos en épocas de crecimiento.
Debemos prestar atención especial a los minerales. Estos son esenciales en multitud de sistemas enzimáticos responsables de los procesos que hacen crecer los tejidos metabólicamente activos. Los minerales más importantes son el calcio, el hierro, zinc y selenio.
Si hay un tejido que crece en esta etapa es el tejido óseo que acompaña a las estructuras musculares durante el estirón. Por lo tanto las necesidades de calcio se ven aumentadas. El consumo de alimentos ricos en calcio como la leche, la leche enriquecida en calcio, los yogures y otros derivados lácteos como el queso son una fuente muy importante de este mineral. En el caso de la leche enriquecida en calcio además se añaden vitaminas A, D, E y B9 que complementan las necesidades de estos elementos esenciales. El Yosport, yogur líquido, es una fuente importante de calcio, además de estar suplementados con fósforo y magnesio, elementos importantes para el correcto desarrollo óseo y metal. Es muy importante el aporte de calcio en esta edad porque llevará al organismo a alcanzar el pico de masa ósea que está directamente relacionado con la prevención de la osteoporosis en edades más avanzadas.

En cuanto al hierro este es especialmente importante en las chicas desde que aparece la menstruación, ya que esta situación fisiológica las sitúa en posibles anemias si los aportes de este mineral no son los correctos. Por ello se aconseja el consumo de alimentos ricos en este mineral tales como las carnes magras, los pescados y los huevos. El hierro contenido en los vegetales se absorbe peor pero se puede mejorar con el consumo de vitamina C simultaneo. En los chicos el aporte de hierro es para cubrir las necesidades de la volemia, es decir para cubrir las necesidades de crecimiento del volumen de sangre y tejido muscular, parejos al aumento de talla. Los cereales fortificados con hierro son una buena alternativa para el suministro del hierro dentro de una dieta equilibrada.

El zinc se esta relacionado con los procesos de maduración sexual masculinos por lo que es importante asegurar un aporte suficiente de este mineral en la dieta. Se encuentra de forma natural en los alimentos de origen animal y marinos.

En resumen, la dieta de los adolescentes debe ser lo más variada posible, contener al menos medio litro de leche y derivados como los yogures, sólidos o líquidos que aportan calcio, vitaminas, proteínas de alta calidad y ácidos grasos esenciales; una cantidad suficiente de energía en forma de hidratos de carbono complejos e integrales como se encuentran en los cereales, la pasta, legumbres, verduras y hortalizas; un aporte suficiente de vitaminas y minerales presentes en las frutas y verduras, cereales fortificados y alimentos energéticos como BiFrutas. El aporte de agua siempre es necesario y se estiman cantidades diarias aproximadas de 2 a 3 litros.

Diabetes
La insulina es una hormona producida por las células beta del páncreas. Su función primordial es la incorporación de la glucosa sanguínea al interior de las células del organismo que son sensibles a su acción: células musculares, hepáticas, tejido adiposo. En el músculo esta glucosa se utilizará como fuente de energía o se transformará en glucógeno y en el tejido adiposo se transformará en grasas de reserva cuando el consumo de azúcares es elevado. Además de estas funciones, la insulina también estimula la captación de aminoácidos para la síntesis de proteínas e inhibe la formación de glucogeno en el hígado a partir de aminoácidos. Tras las comidas, la glucosa en sangre aumentará y estos niveles inducirán la síntesis y liberación de insulina que ejercerá su acción en el organismo. Si no se produce esta liberación, o las células son resistentes a la acción de la insulina, los niveles de glucosa aumentan en la sangre. La diabetes es una enfermedad metabólica caracterizada por la hiperglucemia, es decir, niveles anormalmente altos de glucosa en sangre, debido a una deficiente producción de insulina o a un defecto en la reacción a ésta en el organismo o a una combinación de ambos. Por todo lo anterior la diabetes es una enfermedad que altera la capacidad del cuerpo para una correcta utilización de los hidratos de carbono, proteínas y grasas.
El exceso de glucosa en sangre se clasificó en cinco categorías:
  • Diabetes tipo I: que se manifiesta normalmente antes de los 30 años de edad, con la sintomatología clásica: polidipsia es decir múltiples episodios de sed, poliuria, es decir continua sensación de orinar, adelgazamiento, polifagia, astenia...). Siempre es insulinodependiente ya que siempre hay una disminución muy importante de la insulina.
  • Diabetes tipo II: Aparece normalmente después de los 40 o 45 años. Muchas veces se tarda en diagnosticar porque al principio cursa sin sintomatología. Muy frecuente en personas obesas. Los trastornos que produce son los mismos que los de la tipo I pero en muchos casos se puede controlar con la dieta y planes específicos para cada paciente.
  • Diabetes gestacional: se produce con la gestación y suele corregirse tras el parto. Normalmente no necesita de insulina controlándose con la dieta y planes específicos. En ocasiones continua tras el parto.
  • Diabetes asociadas o secundarias: se producen por causa de otra enfermedad relacionada con el páncreas u otros trastornos.
  • Intolerancia a la glucosa: normalmente cursan con niveles normales de glucosa en sangre aunque suelen tener la curva de glucemia alterada tras las comidas. Su cuidado es a través de la dieta y los controles periódicos.
La prevención de los trastornos crónicos y agudos pasan por el control de la glucemia en sangre. Para ello se cuenta con la dieta, el ejercicio físico regular y si fuera necesario la medicación o la insulina que sólo debe ser prescripta por el médico.

El médico es la única persona que debe realizar el diagnostico de la diabetes y es él quien debe realizar los planes y tratamientos ajustados a cada paciente. Aquí vamos a realizar una serie de recomendaciones generales por todos conocidos y nos limitaremos a indicar cuales de nuestro productos no añaden azúcar como ingrediente.
Los objetivos en la dieta de una diabético son:
  • Conseguir un buen estado de nutrición.
  • Contribuir a un control de la glucemia evitando tanto la hiper como la hipoglucemia.
  • Conseguir perder peso hasta el nivel óptimo de cada persona, es decir llegar al normopeso.
Hay varias tendencias en cuanto a las dietas del diabético. Aquí indicaremos las más actuales: En particular no se restringe la energía del paciente salvo que este sea obeso y deba llegar al normopeso. Se calculará en particular par cada individuo.
Esto es una norma para todos los diabéticos pero en especial para los diabéticos de tipo II puesto que la mayoría son obesos. La reducción de peso facilita la reducción de la resistencia a la insulina en los tejidos, sobretodo en el adiposo y el muscular, aumentando la tolerancia a la insulina y disminuyendo de esta manera los niveles de glucosa en sangre.
  • Un dieta correcta ayuda a prevenir complicaciones derivadas de la diabetes.

Listado

En cuanto a los hidratos de carbono: deben suponer el 50-55% de la energía total diaria aproximadamente. Se restringen o prohíben los azúcares solubles o de rápida absorción. Se deben elegir los hidratos de carbono complejos o de absorción o liberación lenta. Los hidratos de carbono complejos deben fraccionarse a lo largo del día de manera que eviten las hipoglucemia y las hiperglucemias. En este punto debemos hablar de índice glucémico de los alimentos. Este es índice que clasifica a los alimentos por su capacidad para elevar la glucemia de la sangre en el tiempo, o dicho de otra forma la rapidez con la que un alimento de digiere, se absorbe y llega a la sangre. Pero este índice difiere según mucho parámetros que acompañan al alimento.

A continuación exponemos un listado de los alimentos de Grupo Leche Pascual que no llevan azúcar añadido. En este listado pueden aparecer alimentos que si lleven azúcar de forma natural como la lactosa de la leche o la fructosa de los zumos. En cualquier caso existen tablas de alimentos clasificados según su índice glucémico que pueden completar esta lista.
En cuanto al aporte de grasas en la dieta deben suponer el 30-35 % del total de energía diaria. El reparto de energía para cada tipo de grasa debe ser el siguiente: ácidos grasos saturados menos del 10%, ácidos grasos monoinsaturados entre 15 a 18% del total y ácidos grasos poliinsaturados menos del 10%.

En cuanto al aporte de proteínas debe ser parecido al de la dieta normal, no superándose el 15% de la energía total. Debe mantenerse un equilibrio entre las vegetales y las animales. Se recomiendan los alimentos animales magros y los lácteos desnatados ya que las proteínas de origen animal suelen acompañarse de grasas saturadas.

Recomendaciones generales para la Diabetes:

1Consumir gran variedad de alimentos según la dieta establecida.

2Los horarios deben ser lo más regulares posible para mantener un adecuado nivel de glucemia en sangre. No saltarse ninguna toma.

3Restringir el consumo de alimentos ricos en azucares sencillos, solubles y de rápida absorción como la pastelería, golosinas, energéticos y ricos en grasas, refrescos azucarados...Si lo hacemos, que no esta recomendado, acompañarlos de alimentos proteicos y ricos en fibra para aumentar índice glucémico global de la comida.

4Consumir alimentos ricos en fibra, sobretodo soluble como las verduras, legumbre, hortalizas, frutas, productos integrales.

5La fruta debe controlarse dentro de la dieta del diabético por su contenido en glucosa y fructosa. Mejor en los momentos en los que tiende a bajar la glucemia como son a media mañana o de postre.

6El alcohol esta desaconsejado por ser un alimento hipoglucemiante. El vino puede consumirse en bajas cantidades y siempre durante la comida.

7Evitar el picoteo antes de las comidas.

8La dieta del diabético es buena para el resto de la familia.

9Comprobar siempre las etiquetas de los alimentos llamados para el diabético ya que a menudo llevan exceso de grasas y son energéticos.

10La dieta del diabético debe ser baja en grasas saturadas, las de origen animal.

11Atención a las tablas de unidades de intercambio "I". Para manejarlas adecuadamente se requiere de práctica y educación dietética. Consulta con tu médico para que te enseñe a manejarlas. Aunque son menos exactas que las de composición de alimentos te ayudan a realizar tus dietas y que sean más apetecibles a tus gustos personales.

12Se recomienda la utilización de aceite de oliva para cocinar y aliñar.

13Evitar intervalos de ayuno superiores a cuatro horas. Tomar alimentos que contengan hidratos de carbono a media mañana y a media tarde.

14Se recomienda realizar un ejercicio físico moderado de 30 minutos diarios, cinco días a la semana.

15Antes de realizar un ejercicio físico más intenso del habitual, ingerir un complemento de Hidratos de Carbono para evitar una hipoglucemia.

16Hacerse controles de nivel de glucemia con regularidad y antes y después de hacer ejercicio y anotar los resultados.

17Conseguir y mantenerse en el peso normal.

18No fumar.

Edad Avanzada
¿A qué edad podemos establecer o considerar que una persona ha entrado en la tercera edad, es un anciano o una persona mayor?. Es muy difícil de establecer porque cada uno de nosotros envejeceremos o hemos envejecido de diferente forma. La salud de las personas mayores depende en muchos casos de los hábitos alimentarios que se adquirieron durante la infancia, las prácticas saludables y la alimentación durante la madurez y el estado fisiológico con el que se llega a esta etapa de nuestras vidas. El colectivo de personas mayores es muy heterogéneo. Los cambios acaecidos durante esta etapa de la vida son diferentes según las personas así como la velocidad a la que se suceden. En este punto debemos decir que las recomendaciones, que aquí se harán, están destinadas a las personas mayores que tienen un estado de salud normal. En cualquier caso, la enfermedad crónica, aguda o disfunción mental de una persona mayor debe consultarse al medico para que aplique las mejores pautas dietéticas para esa persona.
En general podemos decir que las personas mayores disminuyen su gasto metabólico basal, es decir la cantidad de energía que consume la persona para mantener activas las funciones corporales. También existen cambios en la composición corporal: una disminución del contenido proteico, un aumento de la masa grasa de diferente localización en mujeres y hombres, se reduce la cantidad de agua contenida en las células y disminuye la densidad ósea. En el sistema digestivo se producen modificaciones en las secreciones propias del mismo que pueden requerir atención nutricional como por ejemplo una tendencia al estreñimiento por disminución de la motilidad intestinal, o la perdida de piezas dentales y disminución de producción de saliva que condicionan la selección de los alimentos. Se manifiesta en muchos casos una menor tolerancia a la glucosa que puede llevar a padecer diabetes. En general la capacidad fisiológica de la mayoría de los órganos se ve disminuida y se modifican sus pesos y volúmenes. Y por último, y siendo conscientes de que no mencionamos otros factores de tipo patológico, existen una multitud de factores sociales que afectan mucho a la alimentación y nutrición de esta etapa.
Todo lo anterior determina las necesidades y recomendaciones nutricionales para este colectivo de personas.

Una dieta equilibrada es aquella que contiene todos los nutrientes en cantidad y calidad adecuada para cubrir las necesidades de nuestro cuerpo en sus procesos vitales además de cubrir las necesidades de nuestra actividad diaria.

Las necesidades de energía de las personas mayores son menores debido a su menor actividad física y a la disminución de sus necesidades energéticas basales. Se estima que la disminución es de aproximadamente el 20 % en hombres y del 15% en mujeres sobre las necesidades de los adultos maduros. Sin embargo las necesidades en otros nutrientes no energéticos, como minerales o vitaminas, pueden estar aumentados por lo que la cantidad de alimentos y su calidad van a cobrar importancia en esta etapa. En general se recomiendan alimentos de alta concentración de nutrientes no energéticos como los lácteos y sus derivados, frutas, zumos y verduras.
La ingesta recomendada de proteínas se sitúa entorno al 12% - 20% de la energía total diaria es decir de 0,8 a 1,0 g / Kg /día; las proteínas deben ser de alto valor biológico. Debido a las posibles dificultades en la masticación se prefieren los pescados, huevos y la leche y sus derivados fermentados como fuente de proteínas de alto valor nutritivo, y pueden ser también en un 40% de origen vegetal.
En cuanto a los hidratos de carbono, éstos se emplearán en la obtención de energía quemándolos en las células del organismo. Aunque no se han definido necesidades de estos nutrientes se estima que en los países del ámbito mediterráneo estos deben cubrir entre el 40% y el 50% de las necesidades energéticas diarias. Hay que prestar atención a la tolerancia a la glucosa y la lactosa (los yogures contienen poca lactosa debido a la fermentación). Por ello se recomienda que en su mayoría sean hidratos de carbono complejos, es decir, los que se encuentran formando parte de cereales y legumbres. Debemos alejarnos de los azúcares sencillos como el azúcar casero y los dulces y pasteles relegándolos a situaciones especiales y siempre bajo control en la dieta. Es muy importante consumir alimentos integrales porque las necesidades de fibra para la tercera edad se estiman en 20-30 g diarios. En este caso tenemos los cereales para el desayuno con fibra que se enriquecen en vitaminas y minerales. Combinados con los zumos de frutas y leche o yogures forman parte de un desayuno ideal.
La grasa de los alimentos se utilizará en suministrar energía de reserva y en formar parte de estructuras tan importantes como las membranas celulares y transportar vitaminas liposolubles. Se recomienda una ingesta de ácido graso linoleico del 2 al 6% de la ingesta calórica. Las recomendaciones en grasa total se encuentran entorno al 30 % de la ingesta total calórica. Su origen debe ser vegetal, recomendándose el consumo de aceite de oliva. Algunos vegetales como la soja tienen un perfil de grasa muy adecuado para esta etapa de la vida. Para aquellas personas que necesiten alimentos bajos en grasa pueden optar por los lácteos desnatados o semidesnatados entre los que podemos encontrar los yogures desnatados.
Mención importante para las necesidades hídricas de la tercera edad. Es muy frecuente encontrar personas mayores deshidratadas o con necesidades aumentadas de agua por patologías diversas. El aporte de agua debe ser como mínimo de 3 litros diarios (salvo prescripción médica en cantidad superior o inferior). La calidad del agua es muy importante porque el contenido mineral de unas a otras varía mucho.
Y por último llegamos a los minerales y vitaminas. De todos los minerales el más importante para las personas mayores es el calcio porque en esta etapa de la vida se disminuye su capacidad de absorción y también disminuye la masa ósea y sus densidad. Esto se ve más acusado en mujeres que en hombres debido a los efectos de la menopausia. La osteoporosis es la manifestación más frecuente de la carencia de este mineral. Pero no sólo por una carencia en la dieta de esta etapa sino por una deficiencia a lo largo de la vida. Por ello es muy recomendable el consumo diario de calcio en forma de alimentos lácteos y sus derivados, la leche enriquecida en calcio que puede ser desnatada o semidesnatada es un opción que satisface la premisa inicial de alimentos con bajo contenido calórico y ricos en nutrientes. La soja está indicada en estos casos porque existen diferentes estudios que la relacionan con efectos preventivos de la osteoporosis. Los yogures son otra fuente de calcio y proteínas muy recomendados en personas con cierta intolerancia a la lactosa, el azúcar natural de la leche.
En cuanto a las vitaminas, no hay una recomendación específica para cada una de ellas. Se estima que las que tienen mayor riesgo de deficiencia son las del grupo B en especial la B12 debido al descenso de la secreción de ciertas sustancias en el tubo digestivo necesarias para su absorción, el ácido fólico o B9, la A, C, D y E. Existen alimentos elaborados a base de Leche desnatada y Zumo de frutas enriquecido en vitaminas A, C y E que son antioxidantes. En un reciente estudio realizado a lo largo de dos años por investigadores de la Universidad de Salamanca en una gran muestra de voluntarios (400 personas de 55 a 86 años de edad que han asistido durante los dos años a 3 sesiones semanales de ejercicio físico de mantenimiento) se ha comprobado que el consumo diario de un envase de BiFrutas, protege al organismo del daño oxidativo causado por los radicales libres; éstos son unos compuestos químicos altamente reactivos y agresivos que se producen en nuestro cuerpo cada vez que respiramos, al hacer ejercicio físico…, y con el envejecimiento. Estas investigaciones han demostrado que el efecto "antioxidante" de BiFrutas saludable y beneficioso para el organismo, no se debe solamente a sus vitaminas antioxidantes E, C y A, sino también a que estas vitaminas u otros ingredientes de BiFrutas estimulan y potencian la eficacia de las defensas antioxidantes que tienen las células para neutralizar y defenderse de los radicales libres.
Enfermedad Celíaca
La enfermedad celíaca, también se la conoce por enteropatía por sensibilidad al gluten o esprue no tropical, se produce por una sensibilidad a la gliadina que es una fracción soluble en alcohol presente en el gluten. Aunque se desconoce exactamente el mecanismo por el que la gliadina produce el daño en el intestino se supone que puede ser debido a una respuesta inmunitaria a la interacción entre la gliadina y las células del intestino, en especial las del yeyuno o del íleon. El resultado es un aplanamiento de las microvellosidades del intestino que reducen drásticamente la superficie del mismo afectando a su capacidad digestiva y de absorción llegando al estado de malabsorción. Normalmente la enfermedad revierte y las microvellosidades vuelven a su normalidad con la retirada del gluten de la dieta. Este proceso de normalización puede llevar su tiempo y varía de unas personas a otras.
La aparición de los primeros síntomas suele cursar en la infancia, pero en algunos casos llegan a la adolescencia e incluso después. Se han descrito grados de sensibilidad a este componente del gluten que no llegan a ser enfermedad celíaca. También se han descrito casos en los que una dieta libre de gluten durantes al menos cinco años han sido suficientes para que el paciente no haya vuelto presentar los síntomas derivados pero lo normal es que se deba seguir de por vida una dieta sin gluten.
La principal recomendación es una dieta estricta libre de gliadina, es decir, dieta libre de gluten. El gluten se encuentra en ciertos cereales como son el trigo, centeno, avena, cebada y alforfón. Esta dieta libre de estos alimentos, e incluso de trazas de estos alimentos, obliga a los enfermos celíacos a controlar muy bien las etiquetas de los alimentos que ingieren para evitar la presencia de la gliadina.
Por norma general se debe huir de los alimentos artesanales, no etiquetados y los que se envasan a granel. Ante la duda: no consumir dicho alimento. Otra recomendación es la de no acostumbrarse a una marca y dejar de vigilar las etiquetas, ya que las casa comerciales pueden cambiar la formulación de sus productos incluyendo la modificación en los ingredientes del alimento pero sin advertirlo en el etiquetado.
A continuación incluimos un listado con los alimentos libres de gluten del Grupo Leche Pascual. Pulsando sobre cada uno le llevará a la página con las características de cada alimento o grupo de alimentos:
La dieta de una persona con este trastorno intestinal puede ser igual a la de cualquier persona salvo por la prohibición absoluta del trigo, avena, cebada, centeno y alforfón.

Es muy importante que se miren las etiquetas de los alimentos porque estos pueden incluir entre sus ingredientes algún componente procedente de estos cereales que tendrían trazas de gliadina. Entre los alimentos envasados que pueden tener estos componentes están: las salsas de tomate, mahonesas, embutidos, pasteles, jamón dulce, pescado congelado, espárragos en lata, cafés instantáneos, verduras congeladas, alimentos precocinados, en lata o congelados y algunos medicamentos.
Gestación
La alimentación correcta consiste en la variedad y cantidad correcta de los diferentes alimentos. De esta manera suministramos a nuestro organismo los nutrientes y energía suficientes para nuestro correcto desarrollo y mantenimiento.

Durante el embarazo los requerimientos nutricionales en cuanto a energía. proteínas, vitaminas y minerales se modifican notablemente. Si la placenta es normal se encargará de suministrar al feto todo lo necesario a costa de la madre, por lo tanto hay que cuidar la nutrición de esta para evitar desequilibrios durante y después de la gestación. Es decir debemos cuidar el equilibrio entre los nutrientes que se ingieren y los utilizados por la madre y el feto.

Además se producen una serie de cambios en el organismo de la mujer por efecto de la situación hormonal que se está produciendo. Esto afecta también a los requerimientos nutricionales.

En el embarazo no es necesario hacer grandes cambios en nuestro hábitos alimentarios si estos son correctos. Estos hábitos no sólo son personales sino que pueden estar influenciados por la familia y el entorno laboral en el que nos movemos así como por otras circunstancias como la religión, poder adquisitivo, etc. En general se recomienda que el reparto de calorías durante el día sea 20% en el desayuno, 10% a media mañana, 30% en la comida, otro 10% en la merienda y el 30% restante en la cena, que no debe ser muy tarde.
Durante el embarazo es posible que se produzcan problemas de estreñimiento. Debes solucionarlos con una dieta rica en fibra, abundante agua mineral natural. Por otra parte, los cereales para desayuno son una fuente ideal de fibra larga, la más adecuada para los problemas de estreñimiento y capaz de arrastrar por adsorción parte del colesterol de la dieta.
Durante el embarazo el número total de calorías y la composición de los alimentos son los factores más importantes. Según los especialistas la ganancia media de peso a lo largo del embarazo debe ser distinta según el índice de masa corporal de la madre al inicio de la gestación, siendo este aumento mayor en los dos últimos trimestres. Una mujer con peso normal antes del embarazo debe ganar un peso durante el mismo de aproximadamente 9 a 13 kilos. Esto no significa comer por dos. El médico debe ser el profesional que dicte las normas que siga cada mujer gestante pero de manera general se considera que con incrementar la ingesta calórica entre 200 (de media durante todo el embarazo) a 300 Kcal. (al final del embarazo) diarias es suficiente. Hay situaciones especiales a valorar por parte de tu médico en este aspecto como es el caso de gestaciones gemelares, diabetes de la madre, extrema delgadez u obesidad anteriores a la gestación.

Por regla general se recomienda que las mujeres embarazadas aumenten el consumo de alimentos proteicos y de hidratos de carbono complejos, disminuyendo los aportes de grasas en general, sobre todo las saturadas y colesterol y los azúcares sencillos de rápida utilización. Esto se consigue incorporando en nuestra dieta alimentos como los cereales, frutas, verduras, hortalizas, y legumbres. Las carnes, pescados y huevos constituyen una fuente de proteínas pero hay que consumirlos adecuadamente porque suelen ir acompañados de grasa, sobre todo en el caso de las carnes rojas. Los alimentos lácteos son muy importantes por la calidad de sus proteínas y el calcio que suministran, sobre todo semidesnatados o desnatados. Como ejemplo de alimento lácteo rico en calcio tenemos el queso y los yogures.
Las proteínas sirven para construir nuestros tejidos y repararlos, así como para el mantenimiento de muchas hormonas, la mayoría de enzimas, anticuerpos, etc. Aunque pueden funcionar como fuente de energía nuestro organismo sólo las utilizará para ello en situaciones de estrés alimentario y calórico y durante el transcurso de algunas enfermedades muy raras. Las necesidades durante el embarazo se ven aumentadas. Deben representar el 12-15% de las calorías diarias. Las necesidades son mayores a partir del segundo trimestre. 1,3 gramos por kg de peso y por día desde el segundo mes hasta el final, es decir entre 10 a 16 gramos más que en estado fuera de embarazo. Por la composición de los alimentos, podemos considerar que si se cubren las necesidades de proteínas se cubre las del resto de nutrientes a excepción de las vitaminas C, A y D Las fuentes más importantes de proteínas son los lácteos, carnes, pescados y huevos.
Las grasas o lípidos han de cubrir el 25 al 35 % del total de las calorías de la dieta. Es muy importante que estas grasa sean de tipo monoinsaturadas (aceite de oliva) y deben estar por encima de las poliinsaturadas y las saturadas. La fuente de grasas monoinsaturadas más importante es el aceite de oliva y la que forma parte de los pescados azules. Debemos tomar la carne magra y evitar la piel de las aves.
Los hidratos de carbono deben suponer el resto de las calorías diarias es decir: de 50 a 60 % Estos son la principal fuente de energía para el feto. Como ya hemos dicho deben consumirse en forma de cereales y sus productos: cereales para el desayuno, legumbres, pasta, pan, hortalizas y vegetales, no abusando de los azúcares de rápida absorción como los empleados en dulces y refrescos.

En cuanto a las vitaminas su ingesta es especialmente importante durante el embarazo. Existen algunas vitaminas cuyas necesidades se ven aumentadas durante la gestación. Otras no son tan importantes y se obtienen suficientemente con la dieta. Veamos aquellas cuyas necesidades aumentan: el ácido fólico o vitamina B9 debe aumentar hasta el doble su ingesta 800 microgramos por día. Hay un aporte extra en aquellas mujeres que sean fumadoras, beban alcohol, drogas. La vitamina B6 o piridoxina aumenta hasta 2,2 mg al día. La vitamina D aumenta a 10mg día es decir 200 UI más que en no embarazadas.

En cuanto a los minerales los mas destacados son los siguientes: El calcio, la mujer embarazada necesita un aporte extra de 400 miligramos al día lo que supone pasar de 800 a 1200 mg diarios. Este aporte puede resultar difícil adquirirlo en una dieta normal. Por ello se aconseja el consumo de lácteos enriquecidos en calcio y que sean desnatados. Las necesidades de hierro aumentan ya que se esta utilizando en muchos procesos fetales y maternos. Como media se estima que aumenta un 25 a 30 % lo que viene a representar un aporte diario de 800mg. Suele aportarse en complementos pero hay alimentos que lo contienen en grandes cantidades como las carnes y los pescados, y los cereales para el desayuno fortificados con este elemento. El zinc es necesario fortificarlo. Lo puedes encontrar en las carnes de cerdo y ternera, cordero, huevos y cereales. Otros minerales aumentados son el fósforo, magnesio y el yodo. Este último se asegura con el uso de sal yodada para ti y tu familia, pero con moderación para que no retengas líquidos durante tu embarazo. Pascual calcio es una gama de leches UHT que aportan el 50% más del calcio normalmente presente en la leche y vitaminas A, D, E y B9, por lo que su consumo es muy recomendable durante el embarazo

Conclusiones:

Para facilitar estos conceptos proponemos las siguientes conclusiones y recomendaciones:

Alimentos lácteos: la mujer gestante debe aumentar la ingesta de diaria de leche. En principio los especialistas recomiendan una ingesta de cuatro o más tomas diarias de 250 ml (un vaso grande de leche). Un litro de leche puede suministrar 30 gramos de proteína de alta calidad., alrededor de 1200 mg de calcio y si nos decantamos por la desnatada unas 320 Kcal. (el doble en la entera). Podemos sustituir alguna toma de leche por queso (50 a 70 gramos según autores y tipos de queso) o un yogur (125 gramos) mejor desnatado. Tanto el queso como el yogur aportan además de calcio, proteínas de alto valor y vitaminas del grupo B.

Alimentos proteicos no lácteos: las carnes, pescados y las legumbres. Estos alimentos son fuente de proteínas de alta calidad y de vitaminas del grupo B y Zinc. Las carnes rojas además aportan hierro. Algunas legumbres como la soja son especialmente ricas en proteínas de alto valor nutritivo. Pero en general debe combinarse con las proteínas de origen animal.

Frutas y verduras: Son la fuente de vitaminas más importante de la dieta. Las verduras de hoja verde son especialmente importantes por la cantidad de vitamina B9 , C, A , E y K que suministran. Se recomienda que se tomen 4 o 5 raciones de 150 gramos diarios. Los zumos son una importante fuente de vitaminas, fibra y minerales.

Cereales: Se recomiendan 4 raciones diarias de estos alimentos, es decir unos 100 gramos de cereales al día. Los cereales deben ser integrales, con toda su fibra para evitar los problemas de estreñimiento. Deben combinarse con las legumbres.

Lactación
El período de lactación es aquel que cursa desde el nacimiento del bebé hasta el momento del destete que varía según las madres y otros factores. Es el período común, y que define, a todos los mamíferos. En muchas especies este período es esencial para que se desarrolle correctamente el recién nacido. En los humanos podemos sustituirla por la lactancia artificial si las circunstancias así lo aconsejan, pero las recomendaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y UNICEF son que se continué la lactación por lo menos hasta los seis meses después del parto. Hoy en día se está volviendo a esta estrategia de alimentación, frente a otras anteriores, dadas las extraordinarias ventajas que aportan al bienestar del recién nacido y de la madre.

Para que se produzca leche en las glándulas mamarias de la mujer es necesario que se haya producido la maduración de éstas durante la etapa de gestación, gracias a los cambios hormonales que se producen durante este período del que ya hemos hablado. Tras la expulsión de la placenta, se produce un descenso brusco, y acusado, de estas hormonas y aumentan otras que estimularán la producción de leche en las glándulas mamarias. Durante el embarazo la madre ha acumulado de 2 a 4 Kg de grasa que se utilizará para la producción de leche. Tras el parto, se produce durante los primeros días una leche especial llamada calostro, de vital importancia por ser muy rica en proteínas y en defensas naturales que son utilizadas por el bebé en sus primeros momentos para defenderse del nuevo entorno, mucho más agresivo que el cómodo seno materno.
La composición de la leche materna madurará a las dos semanas del parto y se adaptará a las necesidades del bebé y su desarrollo, por lo que su composición y cantidad no será constante en el tiempo. El volumen medio de producción de leche varía de unas mujeres a otras, así como su composición, pero hablamos de 750 ml/día durante los seis primeros meses y 600 ml/día durante los seis siguientes. En su pico de máxima producción se pueden llegar a producir 1,5 litros/día.

Todo esto condiciona de manera muy importante la alimentación de la madre que amamanta durante varios meses. La madre debe cuidar mucho sus alimentación. Aquí daremos una serie de pautas que están destinadas a mujeres sanas. En cualquier caso es el médico quien debe realizar el seguimiento de este período así como hacer las recomendaciones dietéticas para la madre y el bebé.
Uno de los factores que más afectan al volumen de leche producido es la frecuencia de las tomas del bebé. Durante la lactación hay algunos nutrientes de la leche que se ven afectados por la dieta de la madre como son algunas vitaminas del grupo B, el selenio, el yodo, los ácidos grasos.

Como hemos dicho, el volumen de producción de la leche depende de la frecuencia de tomas del bebé por lo que a más frecuencia mayor producción. Se recomienda que las madres tomen de manera regular suficiente agua para cubrir las pérdidas por la producción de leche y esta estimado en 2 a 3 litros diarios.

La demanda de energía durante la lactación se estima en 500 Kcal. /día sobre las demandas de la mujer no embarazada. Este suministro extra, junto con la energía que proporciona el depósito de grasa especial, debería ser suficiente durante los seis primeros meses. Posteriormente el médico debe estudiar la necesidad o no de aumentar las necesidades, si la madre decide seguir con la alimentación materna total. Las reservas grasas de la madre son una fuente de energía durante la lactación importante, por lo que la reducción de la ingesta de energía, no esta recomendada para la pérdida de peso. Los alimentos ricos en hidratos de carbono complejos, como los cereales, son muy importantes en este período por su aporte sostenido de energía en el tiempo después de la ingesta de los mismos.
La leche es un alimento rico en proteínas de alto valor nutritivo. Teniendo en cuenta los volúmenes de leche producidos por la madre, la demanda dietética de proteína diaria es de 15 g/día para los seis primeros meses y de 12 g/día para los siguientes seis. Los alimentos ricos en proteínas de alto valor biológico como los lácteos, los yogures, los pescados, huevos y legumbres son los que debemos elegir para la lactación y, al menos, deben suponer el 50% de la cantidad total de proteína ingerida.

Si hay algo que se refleje de forma rápida en la composición de la leche materna por causa de su alimentación es el tipo y composición de la grasa que la madre ingiere. Por ejemplo, dietas muy restrictivas en energía producirán una movilización de la grasa depositada en la madre que se reflejará en la composición de la leche producida. Cuanto mejor sea el perfil de ácidos grasos de la grasa que consuma la madre mejor será el perfil de ácidos grasos de la leche que produce, por lo que se recomienda el consumo de aceite de oliva, y de alimentos con un correcto perfil graso como la leche semidesnatada, la leche calcio semidesnatada, los yogures, las bebidas de soja.
Entre los minerales, el calcio y el fósforo son los dos elementos minerales presentes en la leche en mayor cantidad por lo que es lógico que las demandas de estos dos minerales se vean aumentadas durante la lactación. Se recomienda una ingesta diaria de 1,5 g/día de calcio y 1,2 de fósforo. La leche normal tiene 1,2 g por litro por lo que se recomienda el consumo de alimentos fortificados como la leche calcio o combinar varias raciones de leche y derivados al día como los yogures o el queso. Deben vigilarse los depósitos maternos de hierro para evitar las anemias ferropénicas. Igual ocurre con las vitaminas C, B1, B2, ácido fólico, A, D y E. La Leche Calcio Pascual es una opción muy buena para cubrir las necesidades de parte de estas vitaminas y minerales y combinadas con los cereales para el desayuno suponen un aporte extra para cubrir parte de estas necesidades.
Como resumen dietético de esta etapa podemos decir que se recomienda: un reparto energético de la siguiente forma: las proteínas deben ser el 10-15% del total de energía que suponen 70 a 105 g/día, 50-60% de la energía en forma de hidratos de carbono complejos en su mayoría que suponen 320 a 400 g día. Las grasa deben suponer el 30 a 35 % de la energía total y serán unos 80 a 110 g. El reparto de los ácidos grasos debe ser 8 a 10% (del total de la energía) para los saturados, 12 a 17% para los monoinsaturados y 8 a 10% para los poliinsaturados. Agua de 2 a 3 litros diarios.

La dieta debe contener todos los grupos de alimentos pero en la lactación se recomiendan de manera especial el consumo de ensaladas, frutas, lácteos y derivados y alimentos proteicos. Entre los vegetales se recomiendan las legumbres combinados con los cereales. Para asegurar el aporte de calcio se recomienda la elaboración de platos con leche, queso, bechamel. En general los hidratos de carbono en forma de cereales para el desayuno integrales, pastas, legumbres, pan integral, arroz.
Menopausia
Alrededor de los 45 a 50 años en la mujeres se produce la retirada del ciclo sexual indicando el fin de la vida fértil de la mujer. En este periodo se produce un descenso muy acusado de las hormonas sexuales femeninas implicadas en estos ciclos. Estas disminuciones suponen un descenso en los estrógenos lo que provoca una serie de cambios fisiológicos durante el tiempo que la mujer tarda en adaptarse a la nueva situación. Estos cambios se manifiestan en forma de sofocos, irritabilidad, ansiedad... pero también cambios físicos como una tendencia a engordar con aumentos de peso de 2 a 3 Kg. La distribución de la grasa además se modifica centrándose en este período en la zona abdominal.



Una de las acciones mejores para prevenir esta enfermedad es la prevención en la infancia y juventud donde se alcanzan el pico máximo de masa ósea de manera que el organismo se capitaliza en calcio. También influye la calidad de los hábitos de la mujer durante estas fases ya que se pretende que llegue a la menopausia con el máximo posible de masa ósea. Una dieta rica en calcio con alimentos de origen lácteo y los derivados como los yogures y quesos. En la actualidad existen las leches enriquecidas en calcio que además también incorporan vitamina D para la mejor absorción del calcio. En Grupo Leche Pascual disponemos además de una completa gama de alimentos elaborados a partir de soja. Existen multitud de estudios que relacionen el consumo continuado de soja desde la juventud con menor incidencia de la osteoporosis y otros síntomas de la menopausia. Durante la menopausia no hay que disminuir el aporte de calcio a través de los lácteos que se pueden tomar desnatados o semidesnatados.
Se recomienda que la mujer realice ejercicio moderado cinco dias a la semana por lo menos media hora.

La dieta de la mujer en menopausia debe adaptarse a sus circunstancias personales. La energía debe cubrir las necesidades de manera que no supere el gasto para evitar la tendencia al sobrepeso de este momento. Los almidones e hidratos de carbono complejos deben ser la elección, ya sea en forma de cereales o de legumbres, pastas, arroces etc. En esta época se recomienda el consumo de grasa poliinsaturadas que protegen del riesgo de aterosclerosis y enfermedades cardiovasculares, otro de los riesgos que aumentan desde la menopausia al perder los estrógenos que protegían a la mujer de estos riesgos. La soja también ha demostrado acciones beneficiosas en este aspecto y numerosos estudios así lo aseguran.

Durante la menopausia también es conveniente evitar el exceso de sal por el riesgo de hipertensión. Se deben evitar el consumo de embutidos y quesos por su contenido en sal y restringir su adición al resto de alimentos. De nuevo se aconseja sustituir el queso por los yogures.

El ginecólogo es el profesional sanitario indicado para dictar las pautas a seguir por la mujer durante este período de su vida. Si tiene dudas al respecxto es a él a quien debe consultar. Su salud está en juego.
La Infancia
Cuando hablamos de la alimentación infantil estamos hablando de la alimentación adecuada no sólo para las necesidades de esta etapa de la vida sino también para establecer las pautas y hábitos alimenticios y sociales que condicionarán el estado de salud de la persona cuando llegue a la madurez y posteriormente a la vejez. Es decir estamos estableciendo las bases para evitar la aparición de futuras enfermedades relacionadas con la alimentación, con alta morbilidad y mortalidad como la obesidad, diabetes, osteoporosis, hipertensión, ciertos tipos de cánceres y las enfermedades cardiovasculares.

El niño de tres a seis años: Esta etapa se caracteriza por el crecimiento continuo y estable del niño. Su capacidad fisiológica es muy parecida a la del adulto y es capaz de comer todos los grupos de alimentos. Sus necesidades energéticas dependen mucho de la variabilidad que tiene esta etapa en la actividad física. Se amplia el horizonte social con un aumento de las interacciones fuera de la familia. Empiezan los impactos televisivos y modelos de consumo y hábito alimenticio. El entorno afecta mucho a sus decisiones sobretodo cuando está fuera de la supervisión de la familia. Es en esta edad cunado se consolidan los hábitos alimenticios que condicionarán el resto de su vida. “Las enfermedades relacionadas con la alimentación del futuro se fraguan en esta edad”. La escuela y la familia cobran un papel primordial en la educación de estos hábitos. Es importante ser firmes en esta educación pues los niños pueden adquirir hábitos por imitación de otros niños e incluso trasladarlos al seno de la familia.

La energía que deben consumir se ajusta según la media de las necesidades de la población de niños sanos y con talla y peso ajustados a su edad, pero varían con factores de ajuste según la actividad desarrollada por el niño.

Las necesidades de proteínas de los niños descienden en relación a la de etapas anteriores. Las proteínas han de ser de alta calidad, suponiendo un ingreso del 20% de las necesidades energéticas totales del niño y de varios orígenes combinando las vegetales y las animales, en especial las procedentes de los lácteos, sus derivados como los yogures y las del pescado que deben suponer aproximadamente el 65% del total ingerido. En esta edad es importante no superar las recomendaciones para evitar problemas de sobrecarga renal y calciuria que podrían llevar a la futura osteoporosis. Se consideran unas recomendaciones entorno a 1,2 g/kg de peso/día al inicio de la niñez y 1,0 g /Kg/día al finalizar ésta.

La grasa es un componente de la dieta con importantes implicaciones para el correcto desarrollo del niño. La ingesta recomendada se sitúa en torno al 30-35% del total de energía consumida. Pero debemos prestar atención a su composición. Se prefieren las procedentes del pescado, lácteo y vegetales buscando siempre que las grasas saturadas no superen el 10% del total, las monoinsaturadas se encuentren entre el 10 y el 20% y las poliinsaturadas alrededor del 7-10%. El colesterol no debe ser mayor de 300 mg día. Es importante que se cuide el consumo de alimentos industriales elaborados con grasas vegetales no identificadas por el alto contenido de saturados que poseen.


Los hidratos de carbono deben ser al menos el 50% de los aportes energéticos de la alimentación diaria. Estos deben suministrarse en forma de hidratos complejos y ricos en fibra. Los cereales para el desayuno y los integrales son una opción ideal para el desayuno que debe convertirse en una comida importante en sus hábitos. El abuso de azúcares sencillos pueden contribuir a la caries y a posibles sobrepesos u obesidades. Los azúcares sencillos deben consumirse en forma de zumos y frutas. Las bebidas elaboradas con zumo y leche desnatada o los yogures líquidos son una alternativa buena para los recreos o la comida de media mañana.

En cuanto a las vitaminas y los minerales cabe decir que una dieta que incluya todos los grupos de alimentos en cantidad y calidad suficiente cubrirán las necesidades de los niños. Pero el calcio, fósforo y magnesio cobran especial importancia porque sus necesidades se ven aumentadas por el crecimiento continuado y estable que llevan los niños y por que se están generando las reservas de estos minerales para el futuro. Para asegurar estas ingestas de minerales es muy importante que el niño realice un correcto desayuno que incluya cereales, zumo o pieza de fruta y un lácteo, ya sea leche o yogures. En estas edades se recomienda la leche entera como mínimo 500 ml día o semidesnatada, pero no la desnatada para asegurar la ingesta de vitaminas liposolubles.

En resumen, podemos decir que la dieta en esta etapa debe asegurar el crecimiento continuo y estable, incluir todos los grupos de alimentos, en especial los cereales, legumbres, frutas, verduras y hortalizas, pasta, lácteos, huevos y pescados, consolidar los hábitos alimenticios en cuanto a la elección de alimentos, horarios y número de ingestas y evitar las carencias provocadas por errores o caprichos del niño. Debemos evitar los picoteos, y el reparto energético diario debe ser el adecuado: 20% de la energía en el desayuno 40 % en la comida y 30% en la cena, destinando un 5% para la merienda y la toma a media mañana. Se debe estimular el consumo de agua frente al de otras bebidas carbonatadas o azucaradas, por lo menos 2 litros al día. El equilibrio de energía debe ser 10-15% para las proteínas, 30-40% para las grasas y 50-55% para los hidratos de carbono.