Los hidratos de carbono deben ser al menos el 50% de los aportes energéticos de la alimentación diaria. Estos deben suministrarse en forma de hidratos complejos y ricos en fibra. Los cereales para el desayuno y los integrales son una opción ideal para el desayuno que debe convertirse en una comida importante en sus hábitos. El abuso de azúcares sencillos pueden contribuir a la caries y a posibles sobrepesos u obesidades. Los azúcares sencillos deben consumirse en forma de
zumos y frutas. Las
bebidas elaboradas con zumo y leche desnatada o los
yogures líquidos son una alternativa buena para los recreos o la comida de media mañana.
En cuanto a las vitaminas y los minerales cabe decir que una dieta que incluya todos los grupos de alimentos en cantidad y calidad suficiente cubrirán las necesidades de los niños. Pero el calcio, fósforo y magnesio cobran especial importancia porque sus necesidades se ven aumentadas por el crecimiento continuado y estable que llevan los niños y por que se están generando las reservas de estos minerales para el futuro. Para asegurar estas ingestas de minerales es muy importante que el niño realice un correcto desayuno que incluya cereales,
zumo o pieza de fruta y un lácteo, ya sea
leche o
yogures. En estas edades se recomienda la
leche entera como mínimo 500 ml día o
semidesnatada, pero no la desnatada para asegurar la ingesta de vitaminas liposolubles.
En resumen, podemos decir que la dieta en esta etapa debe asegurar el crecimiento continuo y estable, incluir todos los grupos de alimentos, en especial los cereales, legumbres, frutas, verduras y hortalizas, pasta, lácteos, huevos y pescados, consolidar los hábitos alimenticios en cuanto a la elección de alimentos, horarios y número de ingestas y evitar las carencias provocadas por errores o caprichos del niño. Debemos evitar los picoteos, y el reparto energético diario debe ser el adecuado: 20% de la energía en el desayuno 40 % en la comida y 30% en la cena, destinando un 5% para la merienda y la toma a media mañana. Se debe estimular el consumo de
agua frente al de otras bebidas carbonatadas o azucaradas, por lo menos 2 litros al día. El equilibrio de energía debe ser 10-15% para las proteínas, 30-40% para las grasas y 50-55% para los hidratos de carbono.